El Pleno de la Cámara de Diputados inició la discusión de la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica propuesta por el Ejecutivo con el rompimiento del protocolo sanitario y las medidas de sana distancia por parte de legisladores de Morena y del Partido del Trabajo con pancartas en tribuna, en respaldo al dictamen de la Comisión de Energía. De acuerdo con el reglamento de las sesiones semipresenciales en el Palacio de San Lázaro para reducir el riesgo de contagios de covid-19, solo 129 de los 500 diputados federales pueden permanecer físicamente en el pleno, mientras el resto puede participar a distancia a través de una plataforma digital para dicho efecto.

Por lo que los grupos parlamentarios de la oposición pidieron a la diputada presidenta Dulce María Sauri una moción de orden para continuar la sesión con un número reducido de legisladores en el salón. Las bancadas del PRI y del PRD presentaron sendas mociones suspensiva para frenar el debate y devolver el dictamen a comisiones, pero la mayoría parlamentaria de Morena y sus aliados rechazaron ambos recursos. “Se pueden tener los votos, pero no necesariamente se puede tener la razón: Hoy, con la mayor crisis económica, se requiere enviar señales de certidumbre y este dictamen va exactamente en sentido contrario”, arengó el legislador priista Fernando Galindo

El PRD sostuvo que la iniciativa propuesta por el presidente López Obrador representa una regresión, sin resolver las contradicciones de la reforma energética de 2013, además de que la mayoría parlamentaria nuevamente legisla sin escuchar a los expertos en la materia. La mayoría encabezada por Morena en el Palacio de San Lázaro irá esta vez sin el acompañamiento del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), cuyos legisladores votaron contra el dictamen el pasado viernes en la Comisión de Energía, por considerar que la reforma va en sentido opuesto a las energías limpias.  De ser aprobada por el Pleno de la Cámara de Diputados, la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica será turnada al Senado, en donde el bloque de Morena, Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social alcanza también la mayoría, aunque con menor margen. Esta reforma busca modificar el orden de prioridad de las plantas generadoras de energía para “alimentar” el sistema eléctrico, dando prioridad a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre empresas privadas.